Puede que por no tener trabajo y estar en un estado de cuasi-vacaciones infinitas pensemos que el final del verano no significa nada, que no existe ningún cambio, eso no es cierto ni mucho menos. Los que nos rodean, esos afortunados que tienen un trabajo, esos que estudian o los que buscan hacer algo para no caer en la desesperación más absoluta, comienzan ha cambiar sus hábitos, y nosotros con ellos, arrastrados por la rutina de los demás comenzamos a levantarnos más temprano, comenzamos a hacer cosas porque otros no pueden y las tenemos que hacer nosotros, y además comenzamos a aburrirnos por estar solos.Solos porque los demás comienzan a hacer cosas, van a trabajar, comienzan a ir a clase, se apuntan al gimnasio o a algún curso... es inevitable, es Septiembre, y después de un buen verano sin horarios y sin obligaciones, éstos llegan, se imponen.
Hay gente que no consigue sobreponerse a los cambios y se deprime, lo mejor para combatir la desidia es el movimiento, no quedarse en casa quejándose y autocompadeciéndose, culpando a los demás la mala suerte que uno tiene. Hay que seguir el ejemplo de los demás y hacer cosas, no digo que las mismas, digo las que te interesen de verdad. El verano ya se acabó ahora empiezan los días grises y fríos, y moverse es lo mejor para no enfriarse.


